Dos operarios fallecidos en la A-8 evidencian la desprotección en las obras de carretera
Dos operarios han fallecido y otros dos han resultado heridos graves en un accidente de tráfico ocurrido este viernes sobre las dos de la tarde en la autovía A-8, a la altura del kilómetro 587, en Pígara (Guitiriz, Lugo), cerca del enlace con la N-634 y del límite con el municipio de Begonte.
El siniestro se produjo cuando un camión-grúa que transportaba dos turismos colisionó contra una furgoneta de mantenimiento estacionada y sin ocupantes en una zona de obras. Como consecuencia del impacto, la furgoneta fue desplazada y arrolló a cuatro operarios que realizaban trabajos de asfaltado a pie, para acabar empotrándose contra otro camión de mantenimiento.
Uno de los trabajadores falleció en el lugar del accidente y otro murió posteriormente en el Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA). Los dos heridos graves fueron trasladados a centros hospitalarios, uno de ellos en estado crítico. El conductor del camión-grúa sufrió heridas leves y dio negativo en alcohol y drogas.
Una zona señalizada, pero sin protección suficiente
La zona de obras estaba parcialmente cortada y señalizada con conos. Sin embargo, por causas que se investigan, el camión accedió al área de trabajos. El carril derecho en sentido Asturias permaneció cerrado durante unas tres horas mientras actuaban los servicios de emergencia.
Este hecho vuelve a demostrar que la señalización básica y los cortes parciales de carril no garantizan la seguridad de los operarios de conservación de carreteras, que trabajan expuestos al tráfico a alta velocidad y sin barreras físicas eficaces.
La desprotección de los operarios de conservación de carreteras
La tragedia ocurrida en la A-8 pone de manifiesto una realidad demasiado conocida y sistemáticamente ignorada: la grave desprotección que sufren los operarios de mantenimiento de carreteras mientras realizan su trabajo.
Dos trabajadores han perdido la vida y otros dos luchan por sobrevivir simplemente por cumplir con su obligación: mantener seguras unas vías por las que circulamos todos. No se trata de un hecho aislado ni inevitable, sino de la consecuencia directa de un sistema que normaliza el riesgo y no adopta medidas preventivas suficientes.
Un problema estructural que exige soluciones urgentes
Resulta inaceptable que año tras año se sigan registrando muertes en obras de carretera sin cambios estructurales reales. No basta con investigar lo ocurrido una vez sucede la tragedia; es imprescindible actuar antes.
Se necesitan protocolos más estrictos, cierres totales de carriles cuando sea necesario, mayor control del tráfico por parte de las autoridades competentes, campañas de concienciación efectivas y sanciones ejemplares para quienes incumplen la señalización en zonas de obras.
No son estadísticas, son trabajadores
Los operarios fallecidos pertenecían al centro COEX de Mondoñedo y eran naturales de Mondoñedo y Abadín. No son daños colaterales del tráfico, sino trabajadores esenciales, padres, hijos y compañeros, cuyas vidas no pueden reducirse a una cifra más.
Reivindicamos seguridad real, medios adecuados y respeto. Trabajar en la carretera no puede seguir siendo una ruleta rusa.
Proteger a quienes cuidan nuestras carreteras es una obligación moral, laboral y social que no admite más retrasos.
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